lunes, 30 de mayo de 2016

Presentación..


MARIO HERNÁNDEZ. MH.



Este santandereano, nacido en Capitanejo, es el mayor de cuatro hermanos cuya familia fue desplazada de Santander a Bogotà por ser liberal.
De niño salia a vender los tamales que hacia su mamà para mantener a su familia luego de la muerte de su padre; màs adelante tuvo una oficina de finca raiz, negocios de cafe concierto con David Stivel y Julio Cesar Luna, un restaurante, una cigarreria, salsamentaria, y allì fue el primero que se atrevio a abrir el viernes Santo, a pesar de que se decìa que era pecado trabajar ese dìa.

Despuès compro un almacèn de artìculos de cuero, en el que empeso a enamorarse del oficio de trabajar las pieles.
Mario siguio adelante hasta que logro formar una fàbrica que fuera rentable, a punta de comprar materiales de primera calidad y contratar mano de obra calificada.

Se metio tanto en el cuento que fue presidente de asocueros por 16 años.
Hizo su primaria y bachillerato nocturno y empezò a estudiar por su cuenta, a viajar, a participar en ferias y exposiciones.

Hoy en dìa su marca, MH compite en la categoria de lujo en las casas mas caras de moda del mundo. Esta en seis paises centro y latinoamerica. Tiene en su fabrica màs de 350 empleados.
Este año
la marca Johnnie Walker Black Label lo eligiò como uno de los 25 personajes en su campaña mundial "CAMINA CON GIGANTES"




viernes, 25 de marzo de 2011

CERVEZA VIOLETA ò PERRA LOCA. Nuestra Cerveza.




En el año de 1895 es fundada en la poblaciòn de Màlaga, Santander, Colombia, la que hasta hace poco ostentaba el tìtulo de la màs antigua cervecerìa en producciòn en Colombia, muy conocida en la regiòn LA CERVECERIA LA VIOLETA de Juan Josè Valderrama. Esta empresa localizada en la calle 11 # 10-32 siempre produjo una cerveza negra de marca "La Violeta" conocida hasta hoy en dìa popularmente como "La Perra Loca" (una perra en dialecto popular es sinònimo de borrachera).
A la muerte de este en 1935 sus hijas Susana y Angèlica heredan la empresa y le cambian la razòn social a "Hnas. Muñoz Valderrama"


En 1975 es comprada por el señor Efrain Mendoza y se pasa a llamar "Fàbrica de Cerveza La Violeta".

Ya en 1986 vendida nuevamente es trasladada a la carrera 5#6a-71 por el señor Isidoro Lizcano y Filia, con una nueva razòn social de "Cervecerìa Violeta".El dueño actual, Florentino Parra Orduz la adquiere en 1998, traslada las instalaciones al antiguo Molino San Martín ubicada en la carretera de Málaga a Bucaramanga. Continua produciendo la Cerveza Violeta y saca dos nuevos productos al mercado, Maltin General y la Cerveza Negra Light, esta última es la primer cerveza en Colombia denominada como Light.

En el año 2001 cierra sus puertas la cervecería que obstentaba hasta ese momneto los títulos de ser la "Cervecería y la Cerveza mas antigua en producción en Colombia" y el de "la última Cervecería Artesanal Antigua que quedaba en el país.

Pero parece que todavía no ha muerto, ya que la empresa sigue vigente en papeles y con muchas posibilidades de volver al mercado como una gran micro cervecería moderna.

Agradeszco a los señor Florentino Parra Orduz y Hernando Páramo por la información de esta parte histórica de la empresa.

Esta fuè la ùltima cervecerìa artesanal antigua que QUEDABA en el paìs
.

OTRAS CERVECERÌAS EN MÀLAGA A FINALES DEL SIGLO XIX Y COMIENZOS DEL XX:

*CERVECERIA DE LUIS BERROZA
*CERVECERIA DE REINALDO OLAYA
*CERVECERIA DE ORDOÑEZ Y RAMIREZ, con la cerveza "Maltina".
*CERVECERIA BARRERA, de Carlos Alberto Barrera, con la cerveza "La Africana"
*CERVECERIA DE LUIS BARRERA, con la cerveza "La especial"
*CERVECERIA VARGAS, de Josè M. Vargas, con la cerveza "Tres Aguilas".
Esta informaciòn me la envió  desde Canada  el ingenìero RICARDO PLANO, experto en informaciòn sobre Industria de la cerveza.
Gracias por su colaboraciòn desde Canada.

SEVERO HERNANDEZ. El Berraco de Guaca.




SEVERO HERNANDEZ, nacido en Guaca, Santander, el 18 de Marzo de 1958, comenzó su carrera deportiva como ciclista a la edad de 17 años. Apodado el "Berraco de Guaca", gracias a sus triunfos, ha logrado poner en alto el nombre de la región tanto a nivel nacional como internacional.

A los 15 años, Severo vió el paso de la vuelta a Colombia casi por la sala de su casa, desde entonces, se decidió a entrenar profesionalmente durante los dos años siguientes, impresionando por su tamaño (1,80 metros de estatura) y después por las buenas condiciones técnicas y físicas, es allí donde comienza la historia grande del ciclismo santandereano.
Para la vuelta a Colombia en 1961, participaría como juez, pues, aunque había ganado el cupo para participar no contaba con el patrocinio necesario.

Para 1962 había ganado 12 de los 15 chequeos para participar, así que estaba dispuesto a no dejar pasar esta oportunidad, tocó las puertas del gobierno y del comercio, organizó tres bailes en su casa de San Alonso, durante 3 sábados consecutivos, en ellos cobraba la entrada y el consumo, algo particular era que el daba la bienvenida a los amigos y amigas que asistían, les agradecía, los invitaba a consumir y luego se disculpaba porque tenía que retirarse a descansar, para salir al DIA siguiente con puntualidad a entrenar. El dinero de esas fiestas, la donación del señor Carlos Gomez Quiroga y un aporte de la alcaldía de Bucaramanga hicieron posible la participación de Severo Hernández en la vuelta a Colombia.


TRIUNFOS.

El primer ciclista leopardo en ganar una etapa en la vuelta a Colombia, el 18 e marzo de 1965 apodado muy cariñosamente como "El Berraco de Guaca"; en integrar una delegación nacional al exterior, mundial de San Sebastián en España, Vuelta a Cantabria en España, en los juegos Bolivarianos en Ecuador con 4 medallas de oro, de los Bolivarianos llegó como el ciclista No.1 de Colombia, incluso por encima de Cochise Rodriguez, Campeonatos Americanos en Chile de ruta y pista. La vuelta de la juventud Mexicana, pionero en los olímpicos de México en el año 1968.


En su vida deportiva tuvo 2 intentos de retiro por las dificultades que tuvo para recibir patrocinio, el último y definitivo intento por terminar su carrera fue en este año (1969), luego de participar en la vuelta a Colombia del 69 donde llegó decimo cuarto, previniendo que su carrera como deportista estaba por terminar, invirtió el dinero ganado en un almacén de bicicletas y repuestos que fundó con su nombre.

ANTONIO APARICIO SANDOVAL. Actor y Director.





Antonio Aparicio es uno de los actores màs representativos de Colombia.
Su mayor desarrollo se ha hecho en las tablas y sobretodo en el cine, aunque tambièn ha participado en Televisiòn. Naciò en Màlaga en el año 1947.
Toda su vida, en Màlaga la viviò en el bario San Antonio, hoy barrio Kenedy.
Su hitoria comienza en Bogota donde participo con los màs conocidos actores de Colombia en el Teatro "LA MAMA", Teatro Nacional, Teatro de la Universidad Pedagogica y en el DICAS de Bucaramanga, donde fue uno de sus fundadores. En su haber se cuentan doce peliculas reconocidas todas, y entre otras:

*Condores no entierran todos los dìas.
*La estrategia del caracol.

*El potro chuzmero.

*Visa USA

*Tècnicas de duelo.

*El taxista Millonario
.

Hoy en dìa es el director de FUNDACTOR, en Bucaramanga, entidad esta, que se encarga de formar nuevos actores. Tambien tiene en proyecto una pelicula que proximamente nos anunciara pues esta en post producciòn.

En el video que aquì les dejo, encontraremos màs datos de nuestro Actor y director.
Las pelìculas la pueden buscar on line en internet.

PICA AQUI.

BREVE HISTORIA DE MALAGA.






Nombre del municipio: Municipio de Málaga
Gentilicio: Malagueño y/o Malagueña
Otros nombres que ha recibido el municipio: Villa de san Jerónimo y Nuestra Señora de la Soledad de Málaga

Fecha de fundación: 10 de marzo de 1542.
Nombre del/los fundador (es): Capitán Jerónimo de Aguayo

HISTORIA DE MALAGA

El conquistador español HERNAN PEREZ DE QUESADA en el año de 1539 cuando venia en busca de la “ casa del sol” descubrió el “valle de los cercados” llamado así por que los indios Chitareros, primeros pobladores de la región, cercaban cada uno de sus bohíos con cañas o palos. Más tarde le dieron el nombre de “valle de tequìa”

Fundada por el capitán Jerónimo de Aguayo en la provincia de las Quebradas de Tequia, el 10 de Marzo de 1542

Málaga estaba llamada a ser la cuarta ciudad del Nuevo Reino de Granada , las pugnas por la gobernación del Nuevo Reino suscitadas entre su descubridor Gonzalo Jiménez de Quesada y el heredero legitimo de la Gobernación de Santa Marta, don Alonso Luís de Lugo, llevaron a que este último ordenara su destrucción en 1544

En 1691 los capitanes Francisco Sotomayor Fauste y Melchor de Villa Negrón iniciaron gestiones ante la Curia santafereña para establecer parroquia en el antiguo asiento de la ciudad, donde, con el fin de facilitar el proyecto, el presbítero Tomás de Ayala había donado media estancia de tierra de propiedad de su hermano don Juan de Ayala. Una vez conseguida la aprobación del arzobispado, Luís Martínez Ochoa a nombre de los promotores de la erección parroquial solicitó al corregidor de Tunja que ordenara la necesaria congregación de los vecinos en la estancia donada por los Ayala, para proceder a configurar el trazo urbano. El corregidor comisionó para tal fin al capitán Lorenzo de Rojas Camacho, quien el 8 de enero de 1695 dio a los vecinos de la nueva parroquia el perentorio plazo de cuatro meses para configurar su trazado urbano construyendo sus casas de habitación, iglesia, casa cural y cárcel, que inicialmente habría de servir de carnicería. Así, en mayo de 1695 ya debían estar sentadas las bases materiales de la parroquia, so pena de una multa de cincuenta patacones

El 9 de mayo de 1695 los capitanes FRANCISCO SOTOMAYOR Y MELCHOR DE VIÑA NEGRON le dieron el nombre de “Villa de San Jerónimo y Nuestra Señora de la Soledad de Málaga” a esta hermosa, culta y acogedora ciudad de la cual hacemos parte como habitantes naturales o adoptivos. Málaga quiere decir en fenicio REINA, por ello a la capital de la provincia se le llama Reina.

El 28 de Abril de 1835, se creó el Juzgado de Málaga dependiente del Tribunal de San Gil. El 11 de mayo de 1834, se creó la Diócesis de Pamplona con Jurisdicción sobre la Parroquia de Málaga.

Descripción Física:
UBICACIÓN

El territorio del Municipio de Málaga se localiza sobre la cordillera Oriental, geológicamente se sitúa en extremo meridional (borde oriental) del Macizo de Santander, en la parte sur del páramo del Almorzadero

Límites del municipio:
Geográficamente el municipio de Málaga comparte linderos mediante accidentes geográficos (ríos, quebradas, filos, divisoria de aguas) o limites prediales con cuatro municipios de la Provincia de García Rovira.

Por el Oriente: Con el Municipio de Enciso
Por el Occidente: Con los Municipios de Molagavita y San Andrés
Por el Norte: Con el Municipio de Concepción
Por el Sur: Con el Municipio de San José de Miranda

Extensión total: El área total del municipio es de 58 Km2

Extensión área urbana: donde el 4,87% corresponde al sector urbano, osea 2.82 Km2

Extensión área rural: el 95,13% corresponde al sector rural, osea 55.17 Km2

Altitud de la cabecera municipal (metros sobre el nivel del mar): El Municipio está ubicado a una altitud de 2.235 metros sobre el nivel del mar

Temperatura media: temperatura promedio es de 18º C

Distancia de referencia: La distancia respecto a la capital de Santander, Bucaramanga, es de unos 160 Kilómetros


ESCUDO
El cuerpo del escudo se encuentra cortado por una cruz, que representa la evangelización cristiana realizada por los españoles, donde se inscriben los lemas de trabajo y fe, en sentido vertical y de honor y valor, en sentido horizontal.

La cruz divide el escudo en cuatro cuadrantes: en el cuadrante superior izquierdo sobre fondo verde esperanza, se encuentra el cuerno de la abundancia, el cual vierte diversos productos agrícolas de la región, símbolo de la fertilidad de nuestra tierra.

En el cuadrante superior derecho sobre fondo verde, se dibujan un libro, una pluma y un tintero, los cuales simbolizan los valores intelectuales y culturales que caracterizan a nuestro municipio.

En el cuadrante inferior izquierdo sobre fondo azafrán o naranja, se encuentra el león de Andalucía y un sable o arma blanca curva, símbolo de la Provincia Andaluza, tierra natal de Gonzalo Suárez Rendón, quien encargó la fundación de Málaga al capitán Jerónimo de Aguayo.
En el cuadrante inferior derecho sobre fondo azafrán, sobresale la Catedral de Málaga, representando la fe de nuestra Religión Católica.

BANDERA
En la parte superior y en sentido diagonal encontramos un campo triangular de color blanco. Símbolo de la pureza de nuestra gente y de la vocación sacerdotal y religiosa que caracteriza a sus habitantes.

En la parte inferior el campo es de color verde esperanza el color de los prados y montañas que enmarcan el municipio de Málaga.

En el centro de las banderas se inscribe el Escudo de Armas de Málaga, el cual complementa toda la simbología que caracteriza la riqueza de nuestro pueblo y las cualidades y valores de sus habitantes.

HIMNO.

Autor: VICTORIANO ORDOÑEZ

HIMNO DE MALAGA


CORO
Preciada sea la ofrenda
Patriotas luchadores
que Málaga os presenta
con alma y frenesí
la ofrenda de sus trojes
ubérrimas y hermosas
la ofrenda de las flores
que adornan su pénsil.

ESTROFA I
Encima de la cumbre
bañada por la lumbre
del astro bienhechor,
tremola de los lebres
el fúlgido oriflama que
cual visión dantesca
espanta al opresor.

ESTROFA II
Veloces los infantes
preparan los fusiles
llaneros indomables
oprimen el Corcel,
el Himno de los libres
entonan las trompetas
pidiendo a la Victoria
un gajo de Laurel

ESTROFA III
Terribles y certeras
resuenan las descargas
y lanzas cual centellas
se ven resplandecer,
no saben los Iberos
Leones invencibles
de angustia y rabia llenos
si huir o perecer.

ESTROFA IV
De Boyacá en los campos
la lucha es decisiva
los tercios del hispano
resisten con tesón,
victoria al fin obtienen
las huestes de Bolívar
y un gajo de Laureles
corona de pendón


LOS HABITANTES ANTES DE LOS CONQUISTADORES.

Los españoles le dieron a nuestros indígenas, el nombre de "Chitareros" porque usaban calabazos atados a la cintura en los cuales echaban chicha o vino, elaborados de maíz y yuca. Del contenido de estas chitaras, los indígenas les ofrecían bebida a los españoles cuando realizaban con ellos largas caminatas.
Esta denominación se le dio a los aborígenes que poblaban el centro y sur de lo que hoy es el departamento Norte de Santander. El desarrollo de la cultura de los chitareros posiblemente se ubica en el siglo primero después de Cristo.

LA FAMILIA

Las uniones matrimoniales se celebraban con personas de otras tribus.
El hombre chitarero se dedicaba a la caza, la pesca, el comercio y la construcción de bohíos. La mujer chitarera se dedicaba al cuidado de sus hijos y a la labranza de la tierra.
La educación de los hijos de los jefes indígenas, se encargaba a personas especiales que les impartían formación religiosa, intelectual y guerrera.
El sistema de contar con los dedos de las manos los pies, era natural para hacer cuentas; contabaí por veintenas las veces que fuera necesario. El palmo y el pie eran la base que tenían los chitareros para tomar medidas.
Nuestros antepasados poseían organización, cultura, actividades y costumbres de la familia indígena chibcha de quienes procedían.

VESTUARIO.

Para cubrirse del frío, tejían ruanas, vestidos y cobijas; también elaboraban mochilas, hamacas, túnicas y mantas en telares que ellos mismos hacían. Además se protegían con pieles de animales que ellos mismos cazaban. Las fibras eran extraídas de diferentes plantas como el algodón y el fique. Los hombres usaban túnica hasta debajo de la rodilla con una manta cuadrada hasta los hombros, sobre la cabeza se colocaban gorras elaboradas con pieles de animales. Las mujeres vestían una manta ajustada desde el busto hasta más arriba del tobillo y la ceñían con una faja en la cintura. Un lienzo les cubría los hombros y su cabello lo adornaban con diademas de semillas de árboles. Las mantas las pintaban con achiote.


VIVIENDA.

Cuando ya habían progresado en ¡a construcción de la vivienda, habitaban en bohíos y chozas hechos de barro con techo de paja, estos eran oscuros y sin ventilación ubicados cerca del río o deuna laguna.
La vivienda de los jefes indígenas era la más grande y amplia de la tribu, poseía dos salones; uno, para guardar las armas y, otro, para guardar las provisiones. Alrededor de la vivienda hacían una empalizada de troncos o madera para evitar que los enemigos pudieran entrara ella.
Los chitareros en las fiestas religiosas, hacían procesiones hasta la empalizada o cerca de la vivienda del jefe, para llevarle ofrendas y tributos que consistían a veces en trabajos agrícolas, domésticos y mineros.

CULTIVOS Y ALIMENTACION.

Cultivaban la tierra, especialmente el maíz, en huertas que ellos llamaban tabechas, las cuales cercaban con cañas. También cultivaban batatas, fríjol, arracachas, en diferentes climas de su territorio.
Con el maíz fabricaban el pan indígena, la chicha y el mute. La mujer Chitarera era quien preparaba el terreno, sembraba la semilla y cuidaba la sementera por ía creencia en su fecundidad. Enseñaban que la tierra es la madre de la humanidad y por eso solo la mujer podía tratarla
como se merecía. Sin- embargo hombres y mujeres participaban en el trabajo de la agricultura porque los productos eran para toda la comunidad y porque todos debían velar por el cuidado de la madre tierra.
Para sus menesteres agrícolas y otros usos elaboraban las herramientas con piedras, huesos, troncos y ramas de árboles; tenían palos de cavar para colocar las semillas en la tierra.
El maíz era la base de su alimentación y lo guardaban en depósitos o "silos". Además comían yuca, batatas, raíces de apio, frijoles, curies, venados y conejos; las frutas eran curas (aguacates), guayabas, pinas, caimitos, uchuvas silvestres y palmitos. Para endulzar los alimentos usaban la miel de abejas. Para prepararlos usaban maceradores, manos para moler grano y metates.

JEFES Y ACCIONES GUERRERAS.

Los indios Botija y Perico eran indígenas principales quienes ejercían autoridad sobre los chitareros. Los chitareros, según dice la historia, no tenían caciques, por ende le rendían obediencia a sus jefes. No hay mucha claridad al respecto porque otros investigadores dicen que si tenían cacique. "La sociedad chitarera se componía de cacicazgos. Estos eran entidades políticas centralizadas, que agrupaban distintas comunidades locales lideradas cada una por un cacique o señor". (Desde los orígenes hasta hoy una historia en construcción. Diciembre 2007. Página 36).

Aun cuando los indígenas chitareros eran pacíficos; cuando les tocaba participar en guerras se mostraban valientes, se pintaban la cara y el cuerpo e iban adornados con plumas multicolores y con otros objetos. Marchaban en gritería y en desorden armados con arcos, lanzas, macanas, hondas, mazas, hachas de piedra, cuchillos ordinarios y cerbatanas.

Las guerras que hubo entre los indígenas antes de la llegada de los españoles, generalmente eran para obtener tierras, por la caza, por la siembra o por malos entendidos personales.

Después de la conquista, las guerras indígenas fueron actos de rebeldía contra los conquistadores especialmente contra los encomenderos por los malos tratos que recibían de ellos.

Para ir a la guerra, avisaban a los enemigos con varios días de anticipación para que pudieran prepararse consultando a los adivinos y a los hechiceros de sus tribus. Antes de enfrentarse en la lucha los indios, de uno y otro bando, pasaban semanas en ritos sagrados con el fin de recibir fortaleza de sus divinidades.

Los chitareros usaban el veneno en comidas y bebidas para ajustar cuentas con los enemigos. El medio para el envenenamiento eran los cereales, las frutas, la chicha, el agua y las armas. Las armas las untaban con jugos de plantas venenosas, muy mortíferas.

La herencia del cargo, pasaba de padre a hijo. Los jefes indígenas no trabajaban la agricultura porque ejercían funciones económicas y políticas.

RELIGION Y FIESTAS

El centro religioso de los indígenas chitareros era HONTIBÓN o Civirita. Para los indígenas eran lugares sagrados; las montañas, altos, cerros, rocas, bosques y lagunas; a los cuales les rendían cuito, como a la laguna de Hontibón y Borrero en Pamplona, hacia ellas iban peregrinaciones para llevarofrendas. (La laguna de Fontibón, ubicada a 2600 a nivel del mar, fue grande antes de desaguarse por la quebrada de La Lejía).

Los cementerios los ubicaban en sitios inclinados o en bosques cercanos, de abundante vegetación. Creían en un mundo de "arriba y de abajo". Los muertos chitareros eran ubicados en posición fetal, en tumbas poco profundas y tapadas con una piedra plana como la hallada en el sitio la Fosforera y en la Cuchilla de Borrero en Pamplona.

Adoraban el sol, la luna, el arco iris; los ríos, montañas, lagunas y piedras grandes. Tenían algunos ídolos y algunos chitareros rendían culto a mohanes y a buziraco o demonio, porque creían que este hacía llover.

Los chitareros celebraban fiestas religiosas y paganas en las cuales festejaban: nacimientos de los niños indígenas, los matrimonios, las cacerías; en grandes adoratorios donde entonaban cantos y plegarias. Para estos actos religiosos se adornaban con plumas y con máscaras de caras tristes o se pintaban con bija o achiote.

Tomaban chicha de maíz hasta emborracharse y bailaban al son de los tamboriles y zamponas. Creían en el alma inmortal, por eso, embalsamaban a los muertos. A los indígenas principales los enterraban en una huaca donde les colocaban sus armas, alhajas y collares, sus hachas y sus adornos, sus esclavos y sus mujeres los enterraban vivos con ellos. Ponían alrededor del muerto vasijas de barro con comida porque creían que partían a un largo viaje.

COMERCIO, CAZA Y PESCA.

Usaban el trueque o cambio de productos con otras tribus. Entre los chitareros y los indígenas guanes, muiscas y laches de Santander y los indígenas de Tequia, Tona sur, Tonchalá e Hícota; intercambiaban: carne, pescado, algodón, maíz, coco, mantas, cabuya, piedras para tallar, leña, totumos, cera, miel de abeja, cuentas de collar, caracoles marinos, pieles de animales, tabaco, achiote, aves de hermosas plumas. Para este intercambio asistían a ferias y mercados.
Pescaban en ríos y lagunas y cazaban en los bosques vecinos. La carne y pescados los secaban al sol o ai humo de los fogones usados en sus bohíos. Eran cazadores y también recogían productos vegetales, tal vez tunas (hoy casi desaparecidas en Pamplona; en tiempos pasados había muchas en los solares de las casas y sobre las paredes de tierra pisada), zarzamoras, uchuvas.
La economía se basaba en la agricultura, en la recolección de frutos, en la cerámica, la alfarería, la minería, la caza, la pesca, los tejidos. Sus productos eran para intercambiarlos y para su sustento, los cuales nombramos anteriormente.

CERAMICA Y ALFARERIA.

Los chítareros elaboraban ollas y vasijas decoradas con apliques modelados y cordeles aplicados; hacían collares, pulseras, máscaras para ceremonias y anillos con figuritas humanas; a veces las pintaban de varios colores. Todos esos artículos eran elaborados con barro o eran de grafito o de arcilla arenosa. Hacían moldes para procesar el pan y elaboraban instrumentos musicales como sonajeros. Además elaboraron cuencos, vasijas, copas y husos o torteros de hilandería y rodillos labrados para estampar sus telas o para pintar sus cuerpos. Las vasijas eran para su uso cotidiano para intercambiarlas o para las celebraciones rituales.
"La imagen de la carátula de esta Cartilla es una intervención gráfica de simbologías creadas por la Comunidad Indígena Chitarera; fue tomada del Petroglifo de Piedra situado en las inmediaciones del Municipio de Cucutilla".

IDIOMA.

No hay certeza en relación con la lengua que hablaban los chitareros, pero investigadores de su historia, aseveran que su idioma descendía de la rama lingüística de los Chibchas, quienes usaban muchos dialectos.

A veces, acordaban el uso de vocablos iguales, en regiones diferentes (aldeas, pueblos de indios y caseríos), de lo cual se deduce que tenían dificultades para comunicarse, según afirma el historiador José J. Rico Villamizar en su obra "América Dolor i edito".

En 1623, los encomenderos dijeron en la Real Audiencia que "los indios de Servitá y Tequia son de lengua chitarera.

En territorio tan extenso como el de la Provincia de Pamplona, había varios dialectos; por ello, los visitadores cuando iban a hacer censo de los chitareros, ordenado por la Corona, escogían indios ladinos" para que les sirvieran de orientación lingüística para poder describir a los indios de pueblos. Dice Rico Villamizar, que el niño indígena conocido como Melchorico, de ocho años de edad nacido en Zulia era un excelente interprete de dialectos, por eso era llevado de valle en valle y de selva en selva , con los soldados de las expediciones españolas para que les colaborara en el acercamiento a los indios de guerra o para dar órdenes a los indios ya reducidos. Melchorico en las visitas a las poblaciones indígenas chitareras, traducía lo que sucedía en las diversas regiones, en cuanto a costumbres e idioma usado en el Táchira, el Zulia (Salazar), Bochalema entre otras poblaciones de la provincia de Pamplona.
Esta es, en términos generales la vida y obra de los chitareros.



JESUS ZARTE MORENO. Premio Planeta.




Jesús Zárate Moreno
fue un escritor y diplomático colombiano, nacido en Málaga, Santander, Colombia, en 1915, y muerto en Bogotá en 1967. De profesión abogado y de oficio periodista, Zárate ocupó importantes cargos en España, Estados Unidos, Cuba, México y Suecia, en las misiones diplomáticas de su país. En 1972, salta a la fama con la aparición póstuma de su segunda novela, La cárcel, que ganó insólitamente el prestigioso Premio Planeta de Novela. A raíz de este suceso, la editorial decidió modificar las bases del certamen y así impedir que en el futuro ganara el premio la obra póstuma de algún escritor español o hispanoamericano fallecido. El importe del premio lo recibieron sus hijos, quienes habían sometido el manuscrito inédito al certamen. Jesús Zárate Moreno ya había publicado en Colombia antes de morir cuatro volúmenes de cuentos.

OBRAS

* No todo es así, cuentos.

* El viento en el rostro, cuentos.
* El día de mi muerte, novela.

* Un zapato en el jardín.

* El Cartero, novela.

* La cárcel, novela (Premio Planeta 1972).


La cárcel de Jesús Zárate: La acción de la novela galardonada con el Premio Planeta 1972 transcurre íntegramente en una cárcel colombiana, en la que el protagonista, Antonio Castán, se encuentra acusado de un crimen que no ha cometido. Para ocupar su tiempo empieza a llevar un diario en el que describe a sus compañeros de celda, Mister Alba, un "gentleman" aventurero, "ingenioso y mentiroso", Braulio, un bígamo sentimental, y David Fresno, estudiante bohemio falsificador de cheques. Los cuatro conversan, con un gran derroche de divertidas e inteligentes paradojas, sobre la libertad y el encarcelamiento, la inocencia y la culpabilidad, mientras el relato toma un rumbo inesperado con el estallido de un motín y el asesinato a sangre fría del director de la prisión, el sádico Leloya. El desenlace va a dar una agudeza insospechada y un sentido muy hondo a las paradojas que manejan estos personajes, siempre con un humor incisivo que sin renunciar a la sonrisa y a la comprensión humana, revela profundas e inquietantes contradicciones. Obra muy bien escrita, de gran amenidad y "suspense", su lectura nos introduce en toda una problemática del mayor interés planteada de un modo brillante y atractivo.









-Le doy diez pesos.
-Vale quince.  Ni un centavo menos.
-Diez pesos.
-Quince.
-Podríamos partir la diferencia doce y medio.
-No; quince.  Es el único precio.


El joven miró la cabra . Era un precioso animal. a pesar de su cornamenta, tenía un aspecto inofensivo y unos ojos melancólicos, que daban lástima.
-Doce y medio -volvió a decir, Dando una vuelta en torno de la cabra.  
consideraba que valía quince pesos pero pensaba insistir en doce y medio hasta el último momento. Era una cabra magnífica. La piel brillante, las ubres opulentas todos denunciaba en ella la selección de la especie.
-Doce cincuenta -dijo por tercer vez.
-Vale quince -Repitió el otro, un hombre tuerto, de largos bigotes -ni un centavo menos .
¿Dónde consigue usted  una cabra de Nubia por ese precio? Si la vendo en eso, es porque necesito el dinero. Mi mujer va a tener un hijo... ¿entiende? Necesito el dinero.


Al hablar así el tuerto apuraba un vaso de aguamiel era forastero según había dicho; de todos modos;  era la primer vez que se le veía por aquellos contornos. Había llegado un momento antes, tirando de la cabra, orgulloso de ser su dueño. Exhibiéndola a los ojos de todos como un ejemplar nunca  visto. Después de beber, dejó el vaso sobre el mostrador, sacó del bolsillo una moneda de cinco centavos y pagó.  El tendero se movía con languidez entre las sombras de la fonda.  Recibió una moneda dándole las gracias y se retiró al fondo del establecimiento, de dónde había salido, a un sitio donde nadie lo veía y desde donde él observaba muy bien a todos los clientes .


-No hay quien le dé más de lo que yo le ofrezco.
-insistió el joven.
-Es una cabra de Nubia.
-Podía ser una cabra del cielo.  No vale más. ¡Doce cincuenta!


-Bien... es suya.  Me ha convencido. Necesito el dinero, y no hay remedio. puede llevársela.


El tuerto  contó el dinero. Doce billetes de un peso, y cinco  monedas de diez centavos. Revisó los billetes minuciosamente, uno a uno, mojándose los dedos con saliva al repasar su valor y comprobar su autenticidad. Después los levantaba a la altura de los ojos y los examinaba al trasluz, sosteniéndolos en el aire, con cómica desconfianza.


-Son legítimos -dijo el comprador.
-No lo dudo -replicó el tuerto-.  Pero mejor estar seguros. Hay muchos falsificadores.


-¿Podría hacerme un favor?


-Con mucho gusto, si Dios quiere -dijo el tuerto .


-No puedo llevarme la cabra ahora. Vendré mañana a buscarla, en un camión. Dejó su valor y mañana a las tres vendré a llevarla. ¿En dónde vive usted?


-Aquí me encontrará.


Inmediatamente se despidieron.  El joven echó una ojeada a la cabra.  Estaba orgulloso con la adquisición. Le parecía que había engañado al vendedor.  La cabra, sin duda valía mucho más del precio que había pagado por ella. “Mañana a las tres”,  volvió a decir al salir.  Un momento después,  en la carretera, se sintió la marcha del motor del automóvil en que viajaba.  El auto dejó al pasar una nube de  polvo, cuyas briznas invadieron la tienda,  haciendo estornudar a la cabra.


-Otro vaso de aguamiel -ordenó el tuerto cuando estuvo solo.


El propietario emergió de la sombra, detrás del mostrador. Buscó un vaso y lo enjuagó en una olla.  Luego tomó un cucharón y lo hundió en el barril burbujeante y llenó  el vaso con el líquido fermentado.  Después dejarlo sobre el mostrador volvió a perderse en la sombra .


-¿Quién es el que me ha comprado la cabra? -preguntó el tuerto.


Nadie contestó.


¿quién es? -insistió-. Estaba aquí, conversando con usted, cuando yo llegué.  Supongo que lo conocerá.


El ventero volvió a aparecer.  Mordía un terrón de azúcar.  Al hablar, las palabras chirriaban en su boca,  cuando los dientes chocaban contra partículas de azúcar retrasadas en la salivación calmosa.


-Es un loco- dijo.


- ¿Cómo?


-Un loco.


- no lo parece.  Es muy joven...


-¿Los jóvenes no pueden ser locos? ¡ Qué criterio!


-No me dejó terminar. Iba a decir que es una desgracia que sea loco,  siendo tan joven.  Pero…¿ de dónde saca usted que sea loco?


-Su padre era muy rico.  el hombre más rico de la provincia.  Al morir le dejó todos sus bienes.  ahí donde usted lo ve ahora,  bien vestido,  con camisa de seda,  con automóvil y todo,  no tiene dónde caerse muerto...


En ese momento se sintieron  pasos en la carretera.  Era ya un poco tarde,  y el sol se alejaba de la fonda  rural,  rodando por el campo,  como una bola de fuego. En el río, bajo el puente, cerca de la fonda, se bañaban varios chiquillos.  Gritaban con vivo entusiasmo, pero el viento cálido  se llevaba sus palabras muy lejos;  y hasta allí sólo llegaba el ceceo  apagado de las voces.  Los pájaros regresaban a los aleros de las casas  y penetraban  en sus nidos,  con precisión y seguridad de flechas aladas.


Tres hombres entraron en la tienda y pidieron cerveza. Uno de ellos  ocupó una silla y se dedicó a afinar la bandola y de las tripas de cobre del  instrumento surgían diversos sonidos,  destemplados unos,  armoniosos otros, todos torpes e imprecisos.


- ¡hermoso animal! -dijo uno de los recién llegados mirando la cabra.


Los otros la contemplaron y alabaron la elástica finura de sus miembros.  El tuerto levantó la soga con que la tenía atada,  tratando de atraerla.  Pero la cabra se resistió y dio muestras de mal humor al verse arrastrada a la fuerza.


-¿la vende? - preguntó el hombre que había hablado antes.


-¡Veinte pesos! -respondió el tuerto.
-Quince.
-¿Quince pesos una cabra de Nubia? Ni pensarlo.
-¿Quién dijo que ese animal era de Nubia?


-Se la compre al gobierno.  Es de las que importó el gobierno para mejorar las razas criollas.  Vale cuatro veces más,  pero yo la vendo porque necesito el dinero. Mi mujer va a dar a luz… ¿ entiende?  Vale veinte pesos.
-Quince.
-.Bueno   ya que  insiste, se la dejaré en quince.  Es suya.


El ventero Lo miró, asombrado de su audacia.   Luego se hundió en la penumbra, porque no le gustaba ser testigo de los negocios que se ventilaban en la tienda.   Le bastaba vender,  sin oír ni ser oído,  ni meterse en los asuntos y discusiones de los campesinos y tratantes.   nunca salía del fondo del establecimiento, ni siquiera para comer;   su mujer decía que estaba abotagado por falta de ejercicio y de sol y que un día iba  a reventar como una vejiga.  El de la cabra contó los billetes, esta vez sin dificultad, porque se trataba de tres billetes nuevos de cinco pesos.


-No puedo llevar hoy la cabra- dijo el nuevo comprado-.  Tendré que venir mañana por ella.  Es muy tarde para llevarmela,  y no tendré dónde dejarla esta noche. ¿ vive usted aquí?


- No: Al otro lado del Río.  pero no importa.   Vendré mañana a las tres.


-Para seguridad de todos-  propuso El hombre de la bandola-  podría dejarlo aquí mismo,  en Los corrales de la casa.


-¡De ninguna manera! - gritó el ventero desde la  sombra-.   Los corrales de la casa están llenos,  y a mi mujer no le gusta que guarden animales en ellos,  sin su consentimiento…


- Mañana a las tres estaré presente -  digo el comprador-. Ha hecho usted es un buen negocio:  lo felicito. Quince Pesos son una buena suma. ¿ cómo se llama?


- Francisco  Quintana,  servidor.


- Gracias.  ¡Mañana a las tres!


Los hombres se pusieron en marcha.  El tuerto sacó un cigarrillo, Lo partió en dos,  y guardo uno de los cabos,  encendiendo el otro. El  ventero volvió a salir. Movía   su gordura con perezosa fatiga  y respiraba con dificultad , mordiendo un terroncito de azúcar.


- ¿Qué ha hecho usted? - dijo el tendero.


- me hace daño fumar mucho -  replicó el tuerto- Partiendo los cigarrillos,  fumó menos.


-No me refería a eso.  Le preguntaba porque ha vendido  la cabra dos veces, en mis propios ojos. Es una porquería lo que usted ha hecho.


-¿ le parece? .-  alegó el  tuerto con cinismo.


-No quiero saber lo que va a pasar. ¿ Qué piensa hacer?


-Nada.


-¿ Cómo, nada?  ¿ Qué es eso de nada?
No me gusta meterme en lo que no me importa, pero el negocio se ha hecho  en mi casa.
Si los gendarmes me preguntan,  se lo diré todo.


El tuerto tomó el vaso de aguamiel y lo agotó de un sorbo. Se limpió los labios con pañuelo rojo y chupo el cabo del cigarrillo.


-Ya es de noche- dijo.


-¡Que noche ni que diablos! -Gruño el ventero de mal humor-  Estoy hablando de otro problema.¿ Qué va a hacer mañana cuando lleguen los compradores?


-No estaré aquí.  Es todo lo que digo.


¿ De dónde sacó la cabra? Porque a mí no me viene a decir que se la compró al gobierno.  Diga:  ¿de dónde la sacó ?


Ya lo he oído:  la compré en la granja del gobierno.


- Se la robó.  Nadie me quita de la cabeza que se la robó. Desde que  lo vi aparecer me di cuenta de qué era usted un cuatrero.  Y ahora la vende dónde dos veces. ¿que va a hacer?


-Podría arreglarlo todo muy bien,  trayendo mañana otra cabra  igual a ésta.  Pero los compradores me han tomado por un cretino, y se han ido convencidos de que me han estafado.  mañana,  a las tres,  les van a crecer la narices... no les quedará más  recurso que contarse sus penas .


El ventero no sabía que pensar. Había conocido a muchos pillos y vagabundos,  pero a que se presenta ante sus ojos como un completo bribón.  Y no obstante su recelo,  se sentía atraído por la simpatía y el descaro del cuatrero.


¿En donde encontró la cabra? - Preguntó el ventero.


-Al otro lado del río.
-¿entonces, reconoce que se la robo?
-No tanto.   Yo venía hacia este lugar,  y ella estaba en la carretera,  balaba  tristemente,  muerta de hambre.   me sentí conmovido y la recogí.  no la he robado .


-Eso está bien dicho.   pero no veo cómo va a salir usted del trance.


-Todo resultara bien.   Tengo buena suerte. ¿ no le gustaría quedarse con la cabra?   Se la vendo.  Muy barata.


-No compro bienes robados.
-Diez pesos: es una ganga.


¿Qué haría yo con ella?   Mi mujer tiene muchas cabras en El Corral.   No necesitamos más de las que tenemos.


-Cómprela. Diez pesos: una ganga.
-Y mañana, ¿ que diría,  cuando vengan los otros?


- A usted no le importa.  usted no ha negociado con ellos,  y es un hombre honrado, a quien todo el mundo conoce.


-¿Diez pesos?- Preguntó el ventero, tentado por la oportunidad.


- Eso.  No hago rebaja.
-Mi mujer tendrá un disgusto,  por hacer negocios en su ausencia.  Está en el pueblo,  y no tardará en llegar.   Es de muy mal genio, ¿Sabe?


-No pasará nada. Ella estará contenta de haber comprado  una cabra   en tan buenas condiciones.


Lo convenció al fin.  el ventero le indicó el sitio  en donde debía dejar la cabra,  al otro lado de la carretera, en el corral,  a 100 metros de la casa.   El tuerto penetró allí y amarró la cabra en una estaca,  detrás de unos  montones de paja . Luego,  muy contento,  regresó a la tienda,  recibió el dinero  y encendió el cabo de cigarrillo  que le quedaba.   Por fin  se despidió haciendo al propietario,  muchas reverencias.


Avanzó silbando,  por la carretera,  muy despacio,  como si no tuviese prisa en llegar al sitio a dónde se dirigía. En el puente se detuvo y escupió  sobre el río. El  ventero lo veía,  en un claroscuro de la noche incipiente, reclinado sobre la baranda del puente,  fumando la colilla con tranquilidad meditativa .


Después lo perdió de vista.  20 minutos después llegó el bus,  y se detuvo un momento frente a la casa.   Principiaba a llover.  La esposa del propietario,  una gorda tan perezosa y grasienta como él , se bajó del bus;  y como al bajarse,  antes de asentarse en la tierra,  aquel siguió la marcha,  la gorda rodó,  por la carretera, gimiendo.  De la mochila que llevaba rodaron al caer botellas de ron,  paquete de velas y barra de jabón.  La mujer recogió las compras, en la oscuridad y se dirigió a la tienda , vociferando contra el conductor de bus.


- he comprado una cabra - informó el marido con notoria timidez.


-¿ Dónde está?


-En el corral.
-Voy a verla. ¿ Cuánto costó?
- Diez pesos.
-¿Diez pesos? ¿Una cabra?
-Es de Nubia.
¿De qué?
De Nubia.
¿ Qué es eso?
- Así decía el que la vendió. Debe ser la raza...


-Voy a verla.


Encendió una vela, se echó sobre la cabeza un papel encerado, y se dirigió al corral, cruzando la carretera.
Un momento después estalló en el corral una algarabía de dicterios y lamentaciones.
El ventero sudaba sin moverse, y sin comprender lo que pasaba.   Veía la luz de la vela que se agitaba en el aprisco, en una y otra dirección,  y observaba como el viento arrastraba la llama, dándole la transparencia azulosa de un fuego fatuo.


¿Qué ha pasado? - Preguntó,  cuando la mujer estuvo de regreso.


-¡ imbécil !- grito de la mujer.
-¿Quién?
-¿Quién ha de ser? ¡Tú, imbécil!
-No entiendo.


-Ya entenderás... ¡imbécil!.  Has comprado una cabra que te pertenecía.  Y después de que la has comprado,  te la han  vuelto a robar.  En el corral falta una cabra.  ¡La mejor que tenía!


-No buscarías bien.  Voy yo mismo...


-¿Tú, barrigón inútil, que ni siquiera sabe lo que tienes Y lo que compras?  Yo lo había sospechado cuando me hablaste del asunto. ¡ Imbécil! ¿A quién se le ocurre comprar lo propio?


El principiaba a comprender. No dijo una palabra más. Se Sentía abatido, doblemente engañada por el desconocido.  Y no se atrevía a contar a su mujer que aparte de lo que ella había descubierto, la cabra había sido vendida dos veces  en su presencia.


Esta noche, en el hecho, el ventero pensaba en los caprichos de la vida.  Reconciliado con su esposa,  a quien había logrado explicar su inocencia y su buena fe, sentía muy cerca la respiración de la mujer, y el copioso volumen de su opulencia carnal.


-Oye -le dijo-. Hemos debido perseguir al ladrón.  No debía estar muy lejos cuando tú llegaste...
-Con esta noche no salen al campo ni los perros.
-¿Tú crees que la cabra era de Nubia?


-Fuera lo que fuera, ya no la tenemos.  Y además, tú has dado diez pesos  al que se la robó .
Es triste ser la mujer de un hombre como tú.   Trabaja uno todo el año, de día y de noche, para que venga un ladrón y  se robe  las cabras  en las propias narices del dueño.  Habrá que avisar mañana a la policía. ¿ Cómo era el ladrón?


-Era tuerto, vestir de dril blanco, llevaba bigotes largos, casposos.


-¿Tuerto dices?
-Si; ¿por qué?


-En el bus iba un hombre tal como lo describes, y llevaba una cabra. Pero no era tuerto.   Debió fingir que le faltaba un ojo para que no lo  reconocieran después….
Subió a un kilómetro de aquí,  y pagó doble pasaje, por él y por la cabra;  y como no había sitio, la puso sobre las rodillas como a una criatura...
-¿Y tú,  desgraciada, te encuentres con tu propia cabra y no le echas mano al ladrón?
¿Cómo explicas eso?


- yo no sabía que era mi cabra.¿ cómo iba a saberlo?
Ni siquiera miré al animal. Estoy ahita de lidiar cabras.
Y, sobretodo, no me hables así. El responsable de  lo que ha pasado eres tú. Ni  siquiera te diste cuenta que el cuatrero no era tuerto... ¡qué inteligencia !


En la oía murmurar, y las palabras de su esposa le daban una sensación de doliente  inutilidad. Afuera llovía con extraña intensidad, y el agua de las acequias caía desde el barranco, sobre el río, con inquietante violencia.  El ventero trató de buscar un recurso para atraer el sueño, y al encontrarlo, no pudo dejar de sonreír en la oscuridad. Un Monótono rebaño de cabras holló los senderos aletargadas de su mente,  y contandolas, una a una,  logró quedarse dormido, molido el cuerpo por la fatiga,  limpia el alma de todo rencor.


FIN